Clásicos

Seat 1500. Una joya en Automobile Barcelona

Sin duda, unos de los modelos más carismáticos de SEAT ha sido el 1500. Un icono en la historia de la automoción de nuestro país que volveremos a ver en esta edición del Centenario Automobile Barcelona. La unidad de 1970 es propiedad del Salón Internacional del Automóvil de Barcelona.

El 3 de agosto de 1907 se matriculaba el primer automóvil con distintivo provincial de Barcelona. Aquel primer Berliet de fabricación francesa lucía su placa B-1 otorgada por la Diputación Provincial, hasta entonces los automóviles circulaban sin placas, con placas expedidas por Ayuntamientos para uso urbano o por el Gobierno Civil para circular por provincia. En 1915 esta misma matrícula pasaría, por deseo de su propietario, Rubén Garriga, a un Hispano-Suiza de nueva adquisición. Durante ese año 1907 la Diputación de Barcelona concedería 110 matrículas, quedando en el acumulado nacional en tercera posición, por detrás de Guipúzcoa (344 placas de matrícula ya que habían empezado con este sistema en 1901) y Madrid con 146 placas.

En 1900 se había aprobado el “Reglamento para el Servicio de Coches Automóviles por las Carreteras del Estado” con el fin de regular el tráfico, pero también para unificar matrículas con distintivo provincial, aunque la implantación total y obligatoria no se efectuaría hasta 1909. Hasta 1971 continuó este sistema con una o dos letras, hasta 1926 podía haber hasta tres seguidas de hasta seis cifras. En ese momento, se apostó por añadir primero una y luego dos letras al final y se redujeron las cifras a cuatro. Desde 2000, tenemos vigente el actual sistema de cuatro dígitos y tres letras consonantes sin referencia provincial.

Ahora, Automobile Barcelona conmemora en 2019 cien años. Además de las últimas novedades automovilísticas y tecnológicas, los focos apuntarán en muchas otras direcciones. Una de ellas será la exposición de los vehículos más emblemáticos que han formado parte de nuestra vida y del Salón del Automóvil de Barcelona. Y una de estas joyas será un modelo con gran peso en la historia de la automoción de nuestro país: el SEAT 1500 asociado a la matrícula B-800.000 y de la que el Salón de Barcelona es propietario. Se trata un SEAT 1500 del año 1970, de color negro, con número de bastidor CB-021444. Adquirido en junio de ese año, el precio que costaba el coche por aquel entonces y que pagó el Salón de Barcelona fue de 139.500 pesetas -840 euros-, con una liquidación de los impuestos fiscales que se abonaron de 28.325 pesetas -170 euros.

Este SEAT 1500 formará parte de la exposición del Centenario de Automobile Barcelona. Está en perfecto estado, casi como salió de fábrica.

SEAT 1500. De 1963 a 1972

Después de la Segunda Guerra Mundial y de la Guerra Civil española, hubo un largo proceso de reconstrucción. Poco a poco, Europa y España fueron recuperando sus vitales. La industria iba resurgiendo, y también la del automóvil para motorizar el impulso de los países. El aislamiento político al que estuvo sometida España lo ralentizó algo. No se pudieron importar coches durante mucho tiempo, salvo por lo que se denominó cupos, unidades contadas. De ahí que no se celebrara durante varias décadas el salón del automóvil; no tenía sentido.

Pero sí se buscó una fórmula para exponer diferentes productos anualmente. Eran las Ferias de Muestras, que tenían lugar cada año en Barcelona y en las que el automóvil tenía su sitio. De hecho, era siempre el sector con mayor número de visitas por parte del público.

Y SEAT, la marca que respaldaba principalmente el Gobierno para la restauración de nuestro parque automovilístico, tenía siempre un destacado stand para exponer sus productos. En 1956 su protagonista fue el 600, que entraría en producción en 1957 con una gran demanda. Y, unos años más tarde, llegaría otro de los modelos icónicos en la historia de la marca, el 1500.

En la Feria de Muestras de Barcelona, en junio de 1963, el protagonismo lo tuvo precisamente el 1500. Se presentó en sociedad unos meses antes de entrar en producción, en noviembre de ese mismo año. Era una berlina grande, familiar, que llegaba para sustituir al 1400 A, el primer modelo fabricado por SEAT. El 1500, según la marca española, era un coche de alta gama, muy elegante, confortable y con una gran calidad de fabricación. Se podía considerar como la primera adaptación innovadora de SEAT sobre la gama Fiat -sobre el proyecto interno el tipo 112. SEAT envió el equipo de desarrollo del 1500 a Italia durante el arranque del proyecto, en 1957, lo que permitió acelerar el proceso y marcar las diferencias.

Protagonista del Salón de Barcelona

En 1966 de nuevo volvía a organizarse un Salón del Automóvil en España Y en Barcelona. Una complicada pero exitosa cita, en la que se pudieron ver numerosos vehículos, ya que se podían importar hasta tres unidades de cada coche siempre que el modelo estuviera expuesto en el Salón. Las “marcas nacionales” tuvieron un protagonismo destacado y la estrella de SEAT, el 1500, atrajo numerosos focos.

Como ya ocurriera con el 1400 A, su diseño, aunque muy diferente, recordaba a los vehículos americanos de su época: sus formas, su tamaño y los elementos cromados que incorporaba en la calandra, o las distintivas “colas laterales” de la parte posterior. Era un coche con mucho empaque. También su interior mostraba connotaciones de estilo semejantes a las berlinas americanas, con su instrumentación alargada, los detalles de lujo, el cambio de marchas sobre la columna de dirección y el asiento delantero dispuesto en forma de banqueta.

Debajo del amplio capó delantero se ubicaba el motor de cuatro cilindros longitudinal, que rendía 72 CV de potencia a 5.200 rpm, con un par máximo de 11,6 mkg a 3.300 rpm. Y llevaba asociado un cambio manual de 4 relaciones. Con propulsión trasera, el SEAT 1500 era uno de los modelos con mayores prestaciones de nuestro mercado, con una velocidad máxima oficial de 140 km/h. Medía 4,46 m de longitud y mostraba un gran confort de marcha en aquella época, con un esquema de suspensiones con ruedas independientes delante y eje rígido detrás.

El SEAT se vendió entre 1963 y 1972. Se fabricaron 140.024 unidades, con diversas evoluciones en su vida comercial. La primera llegó en siete años. En 1969 incorporó varias mejoras y modificó incluso su denominación: pasó a ser, coloquialmente, SEAT 1500 Bifaro. Las ópticas redondas delanteras dejaron sitio a cuatro faros redondos más pequeños, como en el Fiat 2300. También se retocaron en su vista frontal la parrilla, con lamas más estrechas, y el logotipo central, además de las formas del capó delantero. El interior se modificó con una nueva tapicería para los asientos y el salpicadero se rediseñó con una instrumentación más moderna.

Esta actualización del 1500 en su séptimo año de vida, también alcanzó al motor. Fue revisado a fondo para mejorar su respuesta y rendimiento, alcanzando los 75 CV. Un año antes, se había sustituido la dinamo por un alternador, y ahora se subió la compresión (de 8:1. a 9:1), se aumentó la alzada del árbol de levas y se adoptó un escape doble, con un diseño 4-2-1, digno de un motor de competición. El ventilador fijo se sustituyó por uno electromagnético.

En cuanto a chasis, también, hubo novedades. En el eje posterior, la suspensión asumió las clásicas ballestas semi-elípticas, en vez de las semi-cantiléver. Y se instaló una estabilizadora para reducir el balanceo de la carrocería. Ya había sustituido los frenos de tambor por discos unos meses antes y se había suavizado el tacto de la dirección.

El SEAT 1500 llegó a tener versiones diésel: dos variantes de motor, ambas de origen Mercedes. El 1800-D fue el primer diésel en España con garantía de fábrica, ya que hasta ese momento solo se montaban motores de gasóleo por especialistas. Y también, el 2000-D, muy al final de su recorrido, un moderno motor con árbol de levas en culata, siendo objeto también de ligeros cambios estéticos, montando unos faros más prominentes detrás y ligeras modificaciones en su vista frontal.

Un coche multiuso

El SEAT 1500 nació como un sedán con carrocería tres volúmenes. Pero pronto dispuso también de una variante familiar. Sus características lo convirtieron en muy polivalente, siendo objeto de numerosas transformaciones para trabajos específicos. Fue el modelo elegido para los taxis en todas nuestras ciudades, pero también como ambulancia y para otros servicios. De hecho, llegó a contar con una transformación pick-up. Y fue utilizado por el ejército. A modo de anécdota, en los jardines del Grupo Logístico del Ejército del Aire, en la Base Aérea de Getafe, tiene un recordatorio homenaje junto al SEAT 600 en agradecimiento a los servicios prestados.

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Jose Antonio

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